Se quejaba hace unos años el Monty del Emporio del Suko (que pasa el tiempo que es una barbaridad), eso sí, ni el Monty ni el Pascual nos habían comunicado sus intenciones empresariales:
El Jaime y su flota de autobuses:
El Monty y sus viñedos:
Señores, hay que buscarse un Emporio.
Hola hola holaaaaaa...
De nuevo Monty emitiendo en directo desde su trono en este pequeño despacho en el que caben 100 personas.
Sentaré precedente diciendo que por aquí todo va bene, aunque ya os echo de menos otra vez, y he de decir que esta vez el viaje a Bilbo no fue tan accidentado como el anterior. No nos tocó bajar a empujar el autobús (tampoco a empujar a secas........) ni nada por el estilo.
Sin embargo, hubo algo en el viaje que me sobrecogió y por lo que no soy el mismo desde entonces. Nada me hizo presagiar cuando salía de Salamanca lo que me encotraría en tierras palentinas. Algo que nos afecta tremendamente y que puede hacer tambalearse nuestras relaciones más allegadas.
Quizá Isudro pueda dar una explicación a esta cirunstancia...